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La cuna del esquí

En Noruega el deporte del esquí es fruto de un paisaje montañoso y de las abundantes nevadas invernales. El esquí moderno tiene su origen en el condado de Telemark en el siglo XIX, pero en una pintura rupestre que se encuentra en Rødøy, en el condado de Nordland, se nos muestra que los noruegos usaban esquís hace ya 4000 años. La poesía épica de la mitología nórdica con frecuencia se refiere a Ull como el rey del esquí y a Skade como la diosa del esquí y la caza. El islandés Snorre Sturlason (1179-1241) confirmaba en sus sagas sobre los reyes noruegos que ya mucho antes de su época los esquís eran un medio de transporte habitual durante el invierno. También nos cuenta que los sami (lapones) eran excelentes esquiadores.

Pero fueron los habitantes del condado de Telemark, al sur de Noruega, encabezados por Sondre Norheim, los que en las décadas de 1870 y 1880 reavivaron el interés por el esquí como deporte. Sondre Norheim, que nació en el valle de Morgedal en 1825, acabó con 4.000 años de tradición al usar sujeciones rígidas para los esquís. Estas le permitían balancearse y saltar sin el riesgo de que se le salieran los esquís. También diseñó un esquí “de cintura”, el esquí de Telemark, que es el prototipo de todos los que se producen en la actualidad. Sondre Norheim fue considerado por sus contemporáneos como un maestro incomparable en el arte del esquí. Combinaba el esquí tradicional con el salto y el eslálom. Durante la primera carrera de esquí nórdico, que se celebró en Christiania (hoy Oslo), en 1867, su maestría dejó atónitos a los habitantes de la capital noruega.

Muy poca gente sabe que la palabra slalåm (eslálom), que ahora es internacional, es una palabra noruega que nació en Morgedal. La primera sílaba, sla, significa pendiente, colina o superficie suave, y låm es la pista pendiente abajo. El slalåm normal se trataba de una carrera a través de campos, colinas y paredes rocosas, esquivando matorrales. En la actualidad este viejo deporte de Telemark ha resurgido tanto como un deporte de competición como una actividad de tiempo libre, con cada vez mayor número de entusiastas tanto en Europa como en los Estados Unidos.
 
Los exploradores polares noruegos han contribuido de manera significativa a ese sentimiento nacional de amor propio y orgullo en el deporte. En “Atravesando Groenlandia en Esquís”, Fridtjof Nansen escribió acerca de su amor por este deporte, que consideraba como el más típicamente noruego de todos los deportes. Si algún deporte merece el apelativo “deporte de todos los deportes” debe ser sin duda éste, dijo tras cruzar con esquís la capa de hielo de Groenlandia de este a oeste en 1888.

Unos años más tarde Nansen puso sus miras en el Polo Norte, pero nunca lo alcanzó. El frío extremo y las difíciles condiciones del hielo le forzaron a él y a su compañero, Hjalmar Johansen, a volver por donde vinieron. Juntos pasaron más de un año esquiando a través de un paisaje salvaje de hielo, totalmente aislados del resto del mundo.

Otro viaje arriesgado fue la expedición al Polo Sur que realizó Roald Amundsen en 1910-1912. Junto con otros cuatro noruegos, Amundsen plantó la bandera noruega en el Polo Sur en 1911, como el primer hombre que logra alcanzar este punto. Los cinco hombres cubrieron una distancia de unos 3.000 kilómetros sobre esquís. La mayoría del equipamiento que Nansen y Amundsen utilizaron en sus aventuras polares se ha conservado para la posteridad y ahora se puede ver en el museo que alberga el barco “Fram” y en el Museo del Esquí, ambos en Oslo.

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Winter in Oslo

Foto: Foto: Oslo Promotion/ Kristin Moe Kronh

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