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La Biblioteca de Alejandría

La antigua biblioteca de Alejandría contenía la más grande colección de escritos de la antigüedad. Cuando fue destruida en el siglo V d.c. se perdió para siempre una buena parte de la sabiduría del mundo clásico. 

En 1989 el gobierno egipcio convocó un concurso de arquitectura para elegir el diseño de la nueva y extensa Biblioteca de Alejandría. Unos 650 equipos de arquitectos presentaron sus planos, pero fue realmente una sorpresa cuando Snøhetta – una pequeña empresa noruega que nunca había ganado un concurso y sólo había construido unos pocos edificios a gran escala– fue galardonada con el primer premio. La nueva Biblioteca de Alejandría, o Bibliotheca Alexandrina, abrió sus puertas en el 2002 y está considerada como una de las obras arquitectónicas más importantes de las últimas décadas. 

La biblioteca es magnífica a pesar de su simpleza. Básicamente el edificio es un cilindro situado en posición vertical y cortado diagonalmente, cuya claridad geométrica tiene mucho que ver con los edificios del Antiguo Egipto. Un  puente peatonal atraviesa la forma cilíndrica de la biblioteca dando acceso desde la Universidad de Alejandría hacia el sur. Este puente cruza una calle de tráfico concurrido, llega hasta la segunda planta de la biblioteca, y continúa hasta una plaza pública situada en el lado norte del edificio, hacia el mar.

Al lado oeste del puente se ha recortado gran parte del cilindro creando un vacío, y es aquí donde se sitúa la entrada principal justo enfrente de las puertas delanteras de un antiguo centro se conferencias, y al que la biblioteca parece mostrar deferencia. Entre los dos edificios hay una plaza adoquinada con una gran esfera en medio donde se alberga el planetario.

El edificio cilíndrico está cortado en oblicuo. Normalmente esto daría como resultado una superficie elíptica, pero los arquitectos han comenzado con un cilindro elíptico que se va inclinando en vertical. De este modo tanto la base como el tejado de plano inclinado forman círculos perfectos. Todos los muros de la biblioteca se inclinan apuntando hacia el norte en dirección al mar, al igual que el tejado. Mientras que un cilindro de verdad es una forma estática, las irregularidades de la biblioteca le otorgan movimiento – una sensación que viene reforzada por la distancia vertical de este edificio de 10 plantas, que va desde 10 metros bajo tierra a 32 sobre ella. 

El muro sur está revestido de planchas de granito que  no han sido serradas, sino talladas directamente de grandes bloques. Por tanto la superficie es desigual con contornos suaves. Hay inscripciones con símbolos alfabéticos de todo el mundo. La luz del sol a través del cielo, junto con los reflejos de la luz eléctrica procedente de una dársena adyacente, producen un dinámico juego de sombras sobre los símbolos labrados en la pared, que hacen recordar los muros de los templos del Antiguo Egipto. El inmenso hall central de la biblioteca, un semicírculo de 160 metros de diámetro, emite una gran fuerza. El muro curvado está hecho de elementos de hormigón con junturas verticales abiertas, mientras que el muro recto está recubierto de piedra negra pulida traída de Zimbabwe. El suelo está dividido en siete niveles que descienden hacia el norte, hacia el Mediterráneo.

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Foto: Foto: (c)  Snøhetta / Gerald Zugmann

Foto: Foto: (c)  Snøhetta / Gerald Zugmann

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